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Bricolaje

Pintar en carpintería y esquinas

Cuando decidimos cambiar el color de alguna de las estancias de nuestro hogar, la labor más tediosa es pintar puertas, ventanas, ángulos y zócalos por la dificultad de acceso. El hecho de tener que realizar este tipo de tareas hace que se nos apaguen las ganas de innovar o que directamente optemos por no pintar los citados elementos. Sin embargo, siguiendo unas sencillas pautas, podemos realizar un trabajo con calidad profesional y de una manera ágil e incluso divertida.

Los preliminares al pintado de puertas y ventanas, para evitar manchar, unido a la difícil accesibilidad a esquinas y zócalos, convierte este trabajo en algo concienzudo. En ocasiones tenemos que cambiar la brocha o el rodillo por un pincel de punta fina, para no estropear suelos o techos. Esta medida es aconsejable si lo que deseamos, es imitar los frescos de la capilla sixtina en nuestro salón, pero no para el retoque de estos elementos.

Cómo llegar a las esquinas
Si el elemento que estamos utilizando para pintar las paredes es el rodillo, también para los ángulos, venden unos especiales. Con este tipo de herramienta. Las esquinas estarán con una facilidad asombrosa, un movimiento de muñeca hacia arriba y abajo, ¡y listo! Si por el contrario deseas emplear brocha, las hay con cerdas de forma cónica también adecuadas para el trabajo.

Cambia el color de tus puertas
Lo más cómodo a la hora de realizar el trabajo es desencajar la puerta. Si la colocamos en posición horizontal, encima de una sábana vieja, y pegamos unas tiras adhesivas en las partes de las bisagras que quedan unidas a la puerta, la tarea resultará mucho menos pesada.

Comenzamos pintando las molduras con un pincel redondo o brocha para resaltar. Es aconsejable no empapar demasiado las molduras de pintura, es mejor dar dos o tres capas que una abundante, así el acabado será perfecto y evitaremos antiestéticos chorretones. Aconsejamos dejar secar una mano de pintura antes de aplicar la siguiente.

Para dar color a la parte lisa de nuestra puerta, utilizaremos un rodillo. De esta manera la pintura se extenderá rápidamente. Luego, para eliminar las imperfecciones, utiliza una brocha plana y obtendrás un acabado excepcional.

Continúa con marcos y ventanas
Con cinta adhesiva, protege los bordes de cristal para que no se manchen. Asegúrate de que están bien tapadas las juntas, porque, si llegaran a mancharse, sería muy difícil eliminar los restos. Si la ventana se encuentra desconchada, antes de comenzar, es recomendable raspar las conchas y posteriormente lijar.

Entonces ya podemos ponernos. Es importante pintar siempre en la misma dirección para obtener un buen resultado, y dependiendo de la colocación de los largueros y travesaños, pintaremos con movimientos verticales u horizontales.

Por último, no debemos olvidarnos de pintar los cantos y las partes menos visibles de marcos y ventanas. Una vez terminado, limpiamos la rebaba y rapamos las posibles gotas de pintura del cristal con un cúter.

Dile adiós a la rebaba
La mejor manera de olvidarte de limpiar el borde después de pintar, es mediante la utilización de pantallas de plástico. Lo único que tenemos que hacer es colocarla pegada al reborde mientras pintamos. Para adquirirla sólo tenemos que acudir a cualquier tienda especializada en bricolaje, o proceder a su fabricación recortando un rectángulo de cartón o plástico.

Pinta también los zócalos
Para acabar rápidamente con el pintado de zócalos y rodapiés, colocaremos una tira de cinta adhesiva entre la parte superior del zócalo y la pared, y un cartón rígido entre el suelo y la parte inferior. Seguidamente, procedemos a pintar con una brocha plana y utilizando poca pintura. Al igual que antes, aquí también es recomendable dar varias manos ligeras, que una espesa.

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