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Bricolaje

Restauración: Decapar y encolar (Paso 2)

Sustituir piezas con el encolado
Antes de ponernos manos a la obra en la restauración de muebles, es conveniente analizar el material, la técnica utilizada y la causa del deterioro, así como calibrar los daños que ha sufrido. Según el experto consultado, "una regla básica es, sin duda, la de intervenir lo menos posible con la inclusión de piezas nuevas; una buena restauración consiste en preservar la integridad del mueble antiguo". Sin embargo, muchas veces lo mejor es actuar rápidamente, a fin de que el deterioro no vaya a más.

La intervención se recomienda cuando se trata de contrachapados y taraceados que tienden a desencolarse. No obstante, no debemos olvidar el modelo y estilo originales, utilizando, siempre que podamos, la misma madera y orientando bien las vetas. "Ciertos muebles de valor", añade Antonio Caballero, "exigen la llamada restauración de pátina, que consiste en sustituir partes irrecuperables (chapas o piezas de madera maciza) por otras obtenidas de muebles viejos inservibles: de este modo, se logrará el máximo resultado en cuanto a la conservación, tratando de respetar las características originales del mueble".

Para cambiar la pieza rota, tendremos que desencolar, ya que el adhesivo es el medio habitual para unir maderas machihembradas. No obstante no viene mal comprobar que el ensamblaje no se hizo con tornillos o clavos, en cuyo caso, hemos de recurrir a herramientas específicas para retirarlos. Introduciendo alcohol con una jeringuilla conseguiremos disolver la cola antigua. Ahora sólo nos queda pegar la pieza nueva mediante el proceso del encolado:

Herramientas necesarias:

  • Cola vinílica para madera.
  • Lija.
  • Un pincel de tamaño medio.
  • Una espátula.
  • Un martillo.
  • Una mordaza de madera.
  • Cuerda resistente.
  • Pedazos de listones.

Procedimiento:

Antonio Caballero nos explica el proceso: limpiar bien las piezas que se van a encolar y lijarlas. Si éstas son de pequeñas dimensiones, emplearemos el pincel para aplicar la cola; en caso contrario, se usará la espátula (el adhesivo se extiende siempre en las dos superficies). Extendemos y cubrimos con la cola toda la pieza, pero nunca de manera abundante. Eliminar el exceso inmediatamente. Ahora la tarea es hacer encajar las piezas encoladas. Recurriremos a una mordaza de madera para que mantengan su posición, aunque si no tenemos, siempre podemos usar una mordaza metálica o un sargento para apretar. En estos casos, para evitar marcar la pieza, pondremos un trozo de madera que la proteja de los posibles daños del metal.

"Para asegurar los ángulos encolados de una silla o de un cajón, se emplea una cuerda resistente, que tensaremos en torno a la pieza; es decir; alrededor del fondo de la silla o del cajón. Para no dañar las aristas con la cuerda, podemos insertar falcas de madera, dos en cada ángulo. Si queremos asegurar superficies angulares oblicuas, por ejemplo, la cornisa superior de un armario, existe un tipo de muelle que puede aplicarse después del encolado mediante la correspondiente tenacilla". Se recomienda que las mordazas o aprietes se mantengan durante ocho horas.

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